Pinacoteca gallega contemporánea
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| Los renovadores (Salas 1.7 - 1.8) |
Sala 1.7. - La refinición volumétrica de la forma
 | | Luna Azul. Laxeiro. 1908-1996. Óleo sobre lienzo | El volumen se sentía como un factor esencial en la definición del galaico, por el paisaje de Galicia, de suaves combas, y, sobre todo, por la tradición artística gallega, escasa en pintura pero rica en escultura. De ahí que también se plasme en un principio una rugosidad de la textura reminiscente de la que tiene la “piedra de gran” o granito. Entroncaba además con las tendencias del arte madrileño del momento que propugnaban una estructuración de la forma siguiendo recuerdos poscubistas.
En la sala podemos contrastar la obra de XULIA MINGUILLÓN, en la tradición del poscubismo madrileño de Vázquez Díaz; con la “Muller sentada” de MASIDE, la obra arquetípica de las búsquedas de la pintura gallega del momento; ecos de la cual aparecen en COLMEIRO, TORRES, y, escultóricamente, en EIROA. Una vez más SOUTO dota de universalidad a esta redefinición volumétrica de las formas (“Concerto”, “Estudo do artista”) realizadas durante su estancia en Italia, mientras que LAXEIRO las personaliza en obras como “Xente”.
Sala 1.8. - Juegos de luz
 | | Romería. Manuel Colmeiro Guimaráns. 1960. Óleo sobre lienzo. | La luz era uno de los componentes de la forma considerados básicos en la pintura tradicional por lo que fue fuertemente cuestionada y rechazada por las vanguardias. Sin embargo entre los renovadores gallegos la luz sigue jugando un papel muy importante. En MASIDE sirve para mover anímicamente la imagen (“Autorretrato”), conseguir volumen (“Cacharreira”), o fundirse con el color (“Costureira”). COLMEIRO va matizando los contrastes conforme llega a los años 50 cuando la luz, la suavidad del color y la supresión de detalles, juegan un papel esencial. SOUTO se caracteriza a principios de los años 30 por emplear efectos tenebristas para conseguir volumen (“Arlequín”) para después dotar a las obras de gran intensidad llegando a la luz artificial para conmovernos en la representación del sórdido mundo de los burdeles del puerto.
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